martes, 18 de noviembre de 2014

Los Mejoranitos y yo nos mudamos

48 Entradas y más de 9200 visitas después... me traslado

No me voy, sólo cambio de casa... por ahora sólo en el Blog

A quien interesen mis historias, que no son mías, sino de las personas con las que comparto mis días, podéis encontrarnos en:  

http://lavidamejorana.blogspot.com.es/


GRACIAS POR FORMAR PARTE

martes, 14 de octubre de 2014

El hogar lo haces tú



El período de adaptación es de las experiencias más fuertes que un niño vivirá en su infancia, debe ser un período amable, porque no hay nadie que lo viva más intensamente que el niño que se encuentra en el entorno nuevo. Éstas palabras las escribí por O.R. quién tuvo su espalda cubierta por la mochila de Mickey muchos días. Las fotos son del primer día en que dejó la mochila en su perchero personal, fue la tercera semana de clase. 


Lloraba y quitaba sus fotos de la clase, las cogía con fuerza y las aplastaba contra su mano. Pero aún hacía una cosa más rara que esa de ir quitando fotos por la clase... O.R. no se separaba de su mochila. Durante días la tuvo colgada a sus hombros, durante días le pedía a su amiga A.M. que le sacara el desayuno, porque con la mochila en ambos hombros... pobre, no llegaba. Durante días se enfadaba si alguien le sugería que se quitara esa mochila "No, yo no... ¿verdad? yo no" No pequeño, no tienes que quitártela aún.
Deja tu espalda cubierta.
Mantén tu mochila a tu lado. 
Coge tus fotos y apriétalas.
Porque todo eso te acerca a tu hogar, y hasta que tú mismo no seas capaz de ver ésta clase como tu "otro hogar" no es necesario que te desprendas del tuyo, de tu hogar que es tu madre, tu padre y el futuro hermano que aún no conocías. 
Y poco a poco irás reconociéndote en este entorno nuevo, con tus compañeros y compañeras, con los materiales que te rodean, con el mobiliario y con cada esquina del aula, hasta que un día te reconozcas a ti mismo en este nuevo "otro hogar". Diferente al que conoces desde siempre, pero tan cálido y respetuoso como el que más... pero tú decides cuándo, nadie puede imponerte un hogar, el hogar lo haces tú. 



miércoles, 3 de septiembre de 2014

Conectando con El Pato

 "Si hay mirada, hay conexión" Olga Romera, maestra de la escuela pública El Martinet. 
Y es verdad... 
La conexión entre dos personas es como una corriente de energía que fluye en ambas direcciones, yo creo que todo el mundo nace con la capacidad de conectar con todo lo que le rodea... Con eso me quedo de la experiencia que vivimos en el Pato. Con la conexión. 
La conexión con las personas, desde que llegamos nuestros niños y niñas sintieron que podían formar parte de todo. No se escatimó ni un sólo gesto de cariño, no se reservaron caricias ni palabras de apoyo a los niños y niñas. 
Los talleres para los peques y pecas fueron cambiando el ambiente en que nos movíamos, de interior a exterior (por cierto... ¡qué exterior maravilloso!)
El primer de los talleres nos llevó a descubrir la escayola. 
El polvo de escayola se extrae de la tierra y gracias al agua podemos convertir ese polvo en la escayola que conocemos todos. Fresca y suave.
Me di cuenta rápido de cómo los dedos de los niños y niñas se perdían por entre los pliegues de las figuras conectando con la textura lisa y con la temperatura fresca. Algunos jugaban con la figura recreando historias que se perdían entre otros juegos, como P quien gracias al pincel se fabricó una tosca marioneta del avión de escayola que iba a pintar. Y la pintura, no sólo por el impacto de color que es sino como elemento casi mágico que permite que niños y niñas se concentren en realizar sus creaciones plásticas de la forma las sutil y perfecta posible. La pintura es textura, color, olor, creatividad... uno de esos recursos que como parte de la vida misma de los niños y niñas no puede faltar en un lugar como El Pato.


Cada uno de nosotros y nosotras buscamos sin darnos cuenta el remanso de paz que la artificialidad nos ha robado. Huir del bullicio y de los sonidos enlatados que nos ofrecen las ciudades y las urbes a los que estamos acostumbrados a vivir. 

Buscamos la excusa para pararnos y oler las plantas, poder agacharnos y acercarnos tanto que no sepamos si el olor se ve muy bien o lo que ve huelo de maravilla... la menta, la hierbabuena, el romero...  Nos hemos acostumbrado a utilizar sus propiedades para las comidas, pero... ¿cuánto tiempo hace que no hueles una planta natural...? 

Quizá la observación de la naturaleza te deje embelesado por unos instantes, compares tu altura de niño con la del árbol, que es más joven que tú y algo en tu mente cambie... porque hoy te supera en altura y en algún momento podría erigirse sobre las cabeza de todos nosotros para acogernos.
Observar es formar parte de lo que se observa de algún modo, porque lo que observamos habla de nosotros mismos como personas. Cada uno de nosotros mira hacia el mundo de una manera diferente y en esa mirada estamos poniendo mucho de lo que somos en el mundo... ¿por qué lo miro? ¿qué ha llamado mi atención? No se qué era en aquel momento para T.P.L. me daba pudor acercarme más de la cuenta y romper el momento de intimidad que estaba viviendo. Aún así pude ver su curiosidad, en sus ojos vivos la entrega...
En El Pato tuvieron momentos en los que realizaron labores que en otro entorno están lejos de poder hacer, relacionándose con el entorno. Creo que todos supieron agradecer que se les dejara "trabajar" la tierra, regar las plantas con empeño y entusiasmo, para mi uno de los momentos más divertidos fue ese, en el que se veían ellos mismos trabajando juntos, y sintiéndose tan importantes como cualquier monitor o monitora del Pato.
El día en el Pato descubrimos que hay algunos de los pequeños que tienen mano con la tierra... ¡ Desde luego se esforzaban como nunca por hacer el trabajo de la mejor forma posible, a algunos se les veía muy preocupados por no desperdiciar una gota de agua. Quizá una de las personas que más despertó mi curiosidad fue C.P. que se esconde normalmente en una apariencia delicada y dulce y que sin embargo, y sin perder esa delicadeza ni su dulzura, se convirtió en una de los más valiosos rastrillos... ¡Derrochaba fuerza y destreza!
En El Pato hay una poni holandesa, que pasea a los niños, niñas, maestros, monitores... en un carro verde, amarillo y rojo. El carro es grande pero más grande es Flor, la poni holandesa... ¡enorme! Enorme y preciosa. Enorme y mansa... tranquila. Sobre todo enorme... y si miran la foto, verán que preciosa (con ese color en contraste con el fondo y el azul del cielo que parecía ese día de mentira... de tan bonito) y si hubieran estado allí para vivirla sabrían que mansa, y tranquila.
Además en El Pato hay dos ponis más, o al menos conocimos a dos más (me ha contado un pajarito, o un patito, que hay más de tres) y son Blanquita, la poni manchada de blanco que paseó entre otros a J.L.L (ese pequeño que no se quiso quitar su gorro de Pitufo) y "el poni loco" que se llama Paquita y que no hace honor a su apodo, al menos no mientras un niño o niña se monta en su lomo. es pardo y paseó con ánimo, entre otros a C.G.C. Para algunos fue la primera vez, para los que no pudieron vivir de nuevo la experiencia de montar sobre un animal grande sintiendo el suave trote casi relajante. O en el carro... sintiendo el viento alborotar tu pelo.
Si fueran pocas las experiencias que ya he contado, me atrevo a contar una anécdota... algo que tiene que ver con los huevos y las gallinas. Y más específicamente con uno de los huevos que aparecen en la imagen y con una de las gallinas del Pato (las gallinas creo que no tienen nombre). Fue G.G.L.G quien descubrió un huevo recién puesto y al cogerlo caliente todavía decidió ponerlo junto a los otros... vivió esa experiencia y con él los demás compañeros y compañeras, quizá se le olvide, pero ese día en El Pato pudo vivir una experiencia de vida que puede que no se vuelva a repetir para él. Pero vivir por un momento el contacto con animales que a veces parece que sólo veamos por la televisión nos da una nueva imagen de nosotros mismos. Para mí fue una experiencia de las más tiernas que he vivido con estos pequeños verles acariciar a las ovejas, mientras huía para que no se comieran mi cinturón, la verdad, y verles acercarse a sus caras, a sus patas... moverse entre los animales con naturalidad y sintiendo en sus manos la espumosa lana...
Para tocar a un animal primero tienes que confiar en que no te va a hacer nada, por eso en varios momentos pude observar a niños y niñas acercándose en pareja a tocar a las ovejas. Como P.J.D y N.P.G uno tímido no quería a penas rozar al animal, el otro confiado le insistía con una sonrisa y animaba dando motivos al primero para por fin... tocar sin miedo. Igual ocurrió con C.P.D. que fue motivación para muchos de sus amigos y amigas que al ver cómo la niña, atrevida, tocaba con ambas manos, incluso se apoyaba en la oveja y lo hacía disfrutando y riendo no dudaron mucho en acercarse al animal, que sin un poco de ánimo, hubieran dejado pasar de largo.
Lucía, una de las personas que acompañó a nuestros pequeños durante la jornada en El Pato me dijo "no he podido comer con ellos... porque cuando había repartido la comida al último de los Mejoranitos ya me estaba pidiendo el primero repetir" Claro... quizá estaba todo delicioso, quizá era un momento de disfrute del momento puede que ambas cosas. Tres de los pequeños se rezagaron, el motivo tiene mucho que ver con la relación entre estas tres personas que serían capaces de cualquier cosa con tal de estar juntos. Uno de ellos tardaba más de la cuenta, a los otros no les importó poder perderse algo del día, lo que no querían perderse es a su amigo.


Después me di cuenta de qué era lo que realmente me estaba enamorando del lugar. En el Pato los niños y niñas eran felices... la felicidad no se puede expresar con palabras... pero si se puede mostrar en imágenes:





La última actividad que tenían reservada para nosotros ese día tenía que ver con las plantas aromáticas que estaban allí... el romero, la menta, la lavanda... que fue presentada a los niños de nuevo en platitos de colores. Mientras los niños escuchaban atentos a los monitores que divertidos explicaban de dónde vienen esas plantas, hacían preguntas a los niños y niñas para cerciorarse de que recordaban lo que al principio de la mañana aprendieron y además dejaban entrever de qué iba la actividad... también dejaban reposar las yemas de sus dedos por el borde de los platos, la superficie con el tacto de la hoja de cada planta, tranquilamente,  como esforzándose por sentir el aroma con las manos... o buscando una nueva forma de sentir la planta.  A veces nos cerramos y vemos las cosas desde una mirilla minúscula, para ellos eso no se concibe, una planta no sólo se puede oler.

La actividad que había prevista era la fabricación de un saquito aromático, y con ello vivimos momentos muy bonitos oliendo las plantas de nuevo para escoger cuidadosamente el aroma de nuestro saco como si la vida nos fuera en ello... Y más metiendo las hojas en los saquitos procurando que no se escapara ninguna, como si con una hoja se fuera parte del aroma que pretendíamos para nuestro saquito... las manitas de los pequeños manejaban los materiales con cuidado... supongo que pensando en dónde colocar el saquito, o a quién regalarlo. No hay nada más bello que regalar algo a lo que le has dedicado tiempo y dedicación, en aquel instante lo más bello que podían regalar era el saquito, y con él, el gusto por la elección de las plantas, el momento de meter las hojas en el saquito, el esfuerzo por cerrarlo aún acabando de aprender a hacer nudos (o sin saber hacerlos todavía). Pero así son ellos, siempre quieren regalar lo mejor. 


Otro de los momentos que pudimos vivir en esta última actividad fue la de sentirse responsable de la limpieza. Unos más, otros menos, pero todos participaron de la recogida de la habitación, del barrido del suelo... pero eso sí, sin soltar el tesoro del saquito.





Prefiero pensar que ahí no acabó nuestra relación con El Pato, y que volveremos. Porque de algún modo cuando vives cosas potentes te ligas con el lugar en el que las vives. Me quedo con eso... y con el abrazo que todos sentimos mientras estuvimos allí. 






lunes, 9 de junio de 2014

Lo que ocurre cuando no enseño

Todo lo que relato ahora ocurrió en el aula, algunas cosas de forma simultáneas, un mismo día. 
Durante la Jornada Escolar ocurren muchas cosas, algunas se alejan de mí  (pero para quien no sepa por qué, http://www.edudactica.es/normas/Buscat.php?cat=catl5) y otras que se generan a base de imaginación y magia en torno a los materiales de clase.

Quizá queráis saber lo que ocurre cuando "no enseño"...

LAS CONSTRUCTORAS

Me sorprende ver a N y a C con las construcciones, puesto que no son chicas que anden en esas tareas habitualmente, pero hoy algo les empuja a las piezas de madera dura y de colores. Me siento y espero... estoy casi convencida de que algo maravilloso va a ocurrir... 

Primero me detengo en la simetría de con la que C parece crear su construcción, a ambos lados de algo que parece una casa, un par de maderas rectangulares y sobre ellas otras dos mas pequeñas... poco a poco la construcción de C va alcanzando unas magnitudes cada vez más grandes. Coloca uno, dos, tres y cuatro cilindros sobre una de las bases angulosas de su construcción y ¡ZAS! Algo a mi espalda suena... me vuelvo y veo... bueno, luego os lo cuento. Volvamos a los cilindros. Algo en ellos despierta la curiosidad de N. Los mira de reojo y comienza a sumar cilindros erigiendo una torre en su construcción a apenas unos centímetros de su amiga. Algo no debe convencerle a N, que más pendiente está de la construcción de su amiga que de la suya propia. O quizá si le convenza algo... pero no somos los adultos capaces de verlo. Ojalá tuviera ojos de niño (como los de Frato)
No me cuesta mucho adivinar que su atención está en la altura. Y cuenta uno, dos, tres y cuatro pisos en la torre de su compañera, culminando con algo que parece un techito de casita de cuento, de color rojo. 
Recuento... uno, dos tres, cuatro... igual que su torre, ahora si. La torre se ha terminado.  

 No necesita más altura. Iguales. Coge N otro de esos techitos y lo coloca en su torre. Precioso. Ahora está precioso. Y la niña satisfecha. 

¿Habéis oído hablar de las neuronas espejo? Bueno... eso forma parte de otra historia. Esta va más de satisfacción. 


Mi sorpresa llega cuando C decide bajar su torre, quizá cuatro son muchos pisos y ella es más de plantas bajas... la cuestión es que C decide después de observar mucho la construcción que lleva realizando un rato, que uno de los cilindros estará mejor al otro lado (me suena a que buscaba un poco de la simetría que al principio tanto le costó cuidar)

La preciosa cuestión es que ambas niñas terminaron sus construcciones con una sonrisa enorme. Que estaban felices de haber construido, como después me dijeron "el centro de Benalmádena". Que quizá el destino fue similar... pero se entretuvieron en el camino lo suficiente como para poder disfrutarlo.



ALGO A MI ESPALDA SUENA

¡Zas! A mi espalda suena un fuerte sonido que parece sólo sorprenderme a mi. Sólo yo me vuelvo, me extraña como N y C siguen a lo suyo... 
Detrás de mi se ha caído uno de los bancos suecos que tenemos en clase. 
Se le ha caído a C.F.
S estaba allí. Lo ha visto todo. 
Me dice "Se le ha caído, lo iba a mover y se le ha caído porque no me ha pedido ayuda" Yo le hago un gesto de complicidad y se ríe. 
C.F. lo ha escuchado y algo pasa. Da un suspiro y suena su voz aguda "Pues ayúdame que es muy grande"
A lo que S me mira de nuevo, y después mira a C.F. "Si te iba a ayudar igual"
Y yo lo se... estoy acostumbrada a verla ayudar sin ser llamada.


EL PEQUEÑO ORDENADO

Para H es un ritual acercarse a la Biblioteca, coger un libro y empezar a leer tranquilo, alejado del resto de la clase... intuyo que inmerso en una aventura cada vez. Cuando no enseño le gusta acercarse a la Biblioteca, y del mismo modo que lee tranquilo ordena los libros con sumo cuidado, como si fuera el bibliotecario de la clase y necesitara ver su colección de libros personal en perfecta armonía.
Los cataloga por tamaños una vez, por colores otra, por colecciones... Mostrando sus habilidades extraordinarias para organizar el espacio. Cuando esto ocurre me lo imagino en un futuro lejano, sereno y cauteloso ordenando su propia Biblioteca... ¿no os ocurre?



LOS ARQUITECTOS


A veces es preferible dejarse llevar por las imágenes que llenarlas de palabras... Voy a procurar ser escueta en esta descripción y esta historia que habla de una construcción que empezó siendo algo peque y de un niño a ser algo enorme y en lo que trabajaron todos. 















La construcción equilibrada y delicada. Cada parte cuidadosamente diseñada. Puentes, torres... ventanas el mundo. 
















Respetando lo que cada uno pudiera ofrecer al conjunto de piezas que de forma cada vez más ordenada iban dejando ver lo que entre todos creaban. Aquí todos son iguales.















Las ideas individuales al servicio del bien común. Concentrado y disfrutando de cada movimiento propio y ajeno. 


Poco a poco iba creciendo la majestuosa creación











Concentrados en nuevos detalles... empiezan a aparecer curiosos... 











Y como en cada construcción... como en cada creación y cada momento que regalan sin pudor estas criaturas... Siempre hay algo secreto y escondido... un cubo, regletas que son improvisados puentes o no... quizá sí... a veces no te atreves a ponerle muchas palabras a las cosas...

Es mejor disfrutar de la imagen. 




LA EXPLOSIÓN DE COLOR


Ocurre, todos los días, que algunos de los niños y niñas del aula buscan folios para poder dibujar, rotuladores, pegamentos tijeras... buscan poder expresar su mundo e inquietudes de la manera más divertida que se les ocurre. Son grandes artistas, todavía no estandarizados y con enormes aspiraciones... no cesan en su empeño de crear algo nuevo... la mesa se llena de colores... y empieza la magia del dibujo.




LA MANO AMIGA

Yo no lo vi, estaba en otras cosas y me sorprendió ver cómo H.C lloraba en centro del aula, arrodillado. Tuve la suerte de llegar a tiempo para grabar con mi móvil la conversación que mantuvo con L.F y con T.P.

L: Pero, ¿qué te pasa? ¿Eh? ¿Qué te pasa?
T: Le ha pegado G.
H: No...
L: Entonces, ¿qué te pasa?
H: Yo pasaba por ahí -señala una zona de la clase- y S se ha dado la vuelta y me ha pegado una patada...
L: Pero, hay que hablar con él y ver si ha sido queriendo, que yo creo que ha sido... sin querer. Porque estáis mucho tiempo juntos y ha sido sin querer.
H: Si... pero no me dice nada, y yo creo que ha sido queriendo entonces.
T: Pues yo me quedo aquí y que venga él y te lo diga, y se lo decimos a la seño -me mira- Seño, S. le ha pegado y no le ha dicho nada, y eso... y yo creo que ha sido sin querer, pero H.C dice que ha sido queriendo porque S. no le ha dicho nada.
Isa: Pues no se... yo no lo he visto.
T: Y yo tampoco
L: Pues que hable con él, ¡venga H! Habla con él y le dices que si ha sido queriendo, porque si no no vas a saber nada y te vas a quedar ahí llorando...
H. dice algo que me resulta complicado de entender pero se levanta... se acerca a S y empiezan a hablar. T y L lo miran todo, hasta que ven que H y S se meten en el iglú y dan por terminada su labor, cada uno vuelve a lo suyo...

Pero antes, lo suyo ha sido su amigo.

EL LECTOR

Lo más interesante que puedes leer es aquello que tiene directamente que ver con lo que ocurre a tu alrededor más cercano.
El periódico de la clase (que hacen ellos mismos) es una de las lecturas favoritas. Son historias que hablan de ellos y de su mundo maravilloso y extraordinario.

Es casi hipnótico ver la concentración en la que se da por completo T.P.

Los periódicos están ahí, sólo tienen que ir a ellos.










EL TRABAJADOR CURIOSO

J.M no ha terminado su lámina de mates, porque no creo que le resulte muy interesante y prefiere entretenerse, la hace rapidísimo un par de minutos más tarde del momento de esta foto.
J.B.B se me acerca y me da un dibujo que acaba de crear, en él no me explica que hay dibujado, sólo me da la creación alegre y se marcha casi al instante.
J.M mira el dibujo y empieza a concentrarse en algo... yo sigo sentada y acabo por darme cuenta de lo que esta ocurriendo.
J.M: Te ha dibujado el acueducto. No se si hay un acueducto en Benalmádena, pero si lo hay es de Benalmádena. Si no no se... pero ahí pone acueducto.
Sigue en su tarea.

LAS REGLETAS

Otra caja de regletas (la que no estaban utilizando los arquitectos) sirve a los pocos tres pequeños que continúan en la tarea del día. S.M parece haber conseguido encajar en sus esquemas mentales las regletas tan bien que no le cuesta lo más mínimo trabajar con ellas. Hace sumas mentales, restas mentales... pero si puede coger sus regletas, manipularlas y sumar con ellas, restar con ellas... incluso construir con ellas, no va a dudar. Si tengo que elegir, elijo el material.




EL OBSERVADOR

Experimentar es una de las capacidades que más desarrolladas tiene un niño o niña de estas edades, tan curiosas y espectaculares en las que parece que todo es nuevo y maravilloso.
No me extraña ya ver a alguno de los pequeños y pequeñas haciendo cosas nuevas, con las linternas, con los espejos, con la lupa...
...con la lupa.
Con la lupa el tamaño de las cosas cambia. Depende de donde coloques la lupa, donde coloques tu cuerpo... si te acercas a lo que quieres observar...
Quizá te alejes y descubras una nueva dimensión del tamaño. Te acercas y vuelve a cambiar. Es un elemento cargado de magia que transforma el mundo que nos rodea. ¿Cómo lo hará?
A.G. deambulaba por la clase utilizando la lupa para observarlo todo, yo creo que hacia pequeñas hipótesis que refutaba o no en sus experimentos.
 Yo creo que aprendió a ver las cosas de otro modo. Cuidadoso y entregado al momento mágico que te ofrece la lupa...

LOS AMANTES DEL DOMINÓ

Jugar con los números siempre fue interesante para los Mejoranitos, pero cuando pensé en tener un dominó en clase no llamó mucho la atención.
Es un juego que ha estado muchos meses en la penumbra, a pesar de que el juego fue compartido y explicado y al principio hubo una sensación de gusto... Sin embargo, no terminó de cuajar el año pasado.
Este año ha resurgido, y ahora es normal ver a los pequeños con sus fichas, pensando mucho qué ficha poner y qué ficha reservar, tienen reglas muy definidas y organizan su juego de manera ordenada y equilibrada. A veces me siento a verlos jugar y a escuchar sus conversaciones que van desde lo más sencillo a lo más complejo. Es un ejercicio que hago con gusto y que me supone un placer, uno de tantos.

EL PINTOR DE HISTORIAS



Todo empieza con una imagen, que surge de la necesidad de T de crear historias.
Tras esa imagen y alrededor de ella se van generando otras nuevas. Los paisajes, las figuras, los bocadillos de las conversaciones...
¡No siempre es suficiente con un folio! A veces necesitas dos... tres, quizá cuatro... Folios que pegas unos a otros para poder crear tu lienzo, el lienzo que cuenta la historia que fluye desde tu cabecita loca (desde tu corazón puede ser) hasta la punta de tus dedos...
No has creado un dibujo.
No lo dudes.


Has creado...
 ... como sueles hacer, un poquito de magia en forma de historia.





¿Qué ocurre cuando no enseño?

Ocurren muchas más cosas. Muchas no las percibo...

...muchas son sólo parte de ellos.

Pienso que ocurre la vida.