domingo, 6 de octubre de 2013

Un Mejoranito más al que acompañar

Este año, como ya ocurriera en los años pasados, tenemos la suerte de que hay un alma nueva que nos enriquece, un niño que llega de otro colegio, de otro entorno, con otros compañeros y compañeras, otras rutinas, otras perspectivas, con un bagaje en su proyecto de vida que no podemos obviar... Alguien que nos dará grandes momentos, seguro, y con quien compartiremos el tiempo de una forma única y especial... 
Cuando eres una persona adulta, a menudo, cuesta aceptar al nuevo, lo pruebas y evalúas cómo esperando de él algo nuevo (cómo si todo el mundo no tuviera la capacidad de dar algo extraordinario), y con ello a veces minas la confianza del recién llegado. 
A nadie le gusta ser juzgado, preferimos darnos a conocer y mostrarnos tal cuál somos para ocupar nuestro lugar en el  mundo. 
Cuando eres un niño o una niña de 5 años parece que todo esto lo tengas aprendido. No importa de dónde vienes, no importa quién es tu padre, ni dónde trabaja, no importa el color de tu camiseta, de tu piel o tus gustos... sólo importa quién eres. Y con eso que eres, y que no quiero cambiar, sino conocer, te acojo. 
Te acojo en mis juegos y en mis secretos, te dejo que me acompañes en mis mañanas y en mis risas y espero que las hagas tuyas. 
Eso pareció entender S.M.G. quién asumió que P.J.D. necesitaba una amiga, y no tardó en acercarse, sumarlo y ayudarle a formar parte de nuestro mundo... ahora P.J.D. tiene un espacio propio dentro del espacio compartido de la clase, ya con la confianza de mostrarse sin reparos... 
Durante la primera semana de clase hicimos una actividad muy bonita, en la que se nos permitía elegir de entre todas las fotos de la clase aquellas en las que veíamos a nuestros amigos o amigas de la clase, ese día yo me encontraba un poco preocupada por P.J.D, quien sólo había tenido una semana para darse a conocer... Pero como suele ocurrir, los Mejoranitos me demostraron, una vez más, que no debo preocuparme. Él sabía a quién elegir en su actividad y aún sin saber los nombres de la clase empezó ya a hacerse esquema de amistades interno, y por supuesto... él fue elegido por sus compañeros y compañeras... porque una amistad no deja de llamarse amistad sólo porque esté en sus inicios. 


martes, 1 de octubre de 2013

En el espejo

"Cada día llegáis a la escuela como quien desea descubrir algo, vuestras carreras, vuestros juegos, vuestros encuentros están presentes en todos los rincones. Nos regaláis instantes únicos, a menudo irrepetibles, que tienen que ver con todo y cada uno de vosotros..." (Escuela El Martinet, Entramados, Ed: GRAÓ)
Me resulta asombrosamente bello ver cómo se van acostumbrando a la clase nueva los pequeños... cómo lo observan todo desde la curiosidad infantil, se acercan a los nuevos juguetes y se reencuentran con los antiguos.  
Una de las imágenes que mas repitieron en la primera semana de clase fue la de un niño, quizá dos... cerca del espejo, mirando sus propias burlas y gustándose en la imagen que le devolvía el espejo... 
Acercándose de una vez, bailando y moviendo su cuerpo como hace T.P.L frente al espejo, buscando la mirada de su compañero A.D.R, quien observaba curioso los aspavientos del primero. Fue el ímpetu con que T.P.L actuaba con el objeto (y consigo mismo) lo que terminó de convencer a A.D.R a acercarse tímido primero, más atrevido después y observarse, investigarse y probar su propia imagen, valorando sus gestos y teniendo una conversación secreta e íntima consigo mismo, en sus burlas, sus bailes y sus juegos...