miércoles, 11 de diciembre de 2013

Para que lo disfrute a pleno

"La lectura que podría ser una actividad obligatoria y competitiva, pasa a convertirse en una actividad de compañerismo y colaboración. Cuando una compañera le lee a otro amigo o mientras uno lee, otro se relaja a su lado. O hay niños que llegan más allá, cuando P. J. D, crea su propio libro, lo ofrece y lo regala a la clase para compartirlo con todos. Estas son las consecuencias de dejar que cada uno se acerque a la lectura a su ritmo, cuando le interesa. Aprendiendo a leer sin obligaciones" Cristina, práctica universitaria


Un entorno de lectura peculiar. Una imagen que puede sugerirnos el momento que viven los pequeños... unos a penas han tenido tiempo de llegar del todo y se acercan a la Biblioteca, observan y cogen los libros... los leen. Cómodos, algunos en el césped, otros en los bancos... el ambiente es tan calmo que A.D.R puede tenderse y relajarse un rato, respirar el momento de tranquilidad un instante. 


La Biblioteca es el entorno perfecto para que las relaciones del niño y la niña con los libros y el mundo de la lectura y la escritura se hagan cada vez mas estrechas. Es muy bello  mirar a los pequeños explicarse libros y atender al igual. Con respeto y cuidado, muy atentos y sin prisas. Esto ocurre cuando hay un espacio de tiempo en el que puedan estar así. L.F. le explica a N.P la historia que entiende, a cambio sólo de la confianza de N.P a ella, confianza en que lo que explica lo hace desde dentro y es sincero. 

"Niños de 5 años con el comportamiento que los adultos deberíamos tener. Compañeros generosos, pacientes y con muchas ganas de compartir y de aprender. Puros, inocentes... y bien guiados" Eva Mata, madre 




 A veces el momento se vuelve íntimo y personal... y en un aula con 25 criaturas más... todo desaparece y sólo queda la pequeña o el pequeño... y la historia que despierta el libro. La concentración, la atención puesta en las imágenes, las letras... Un libro no deja de ser todo lo que queramos que sea, y por un momento se abstraen a... a no se dónde. Soy incapaz de decir dónde... sólo ellos lo saben. 



Y si llega un compañero o una compañera y rompe ese momento de magia... lejos de sentirse importunados, muchos de los pequeños acercan la historia al otro... ofrecen su experiencia y se desdibujan con ella, creando algo conjunto. 


"Compañerismo, cordialidad, placer en el ambiente relajado... ternura. Hay imágenes que me evocan una sonrisa por la ternura que me despiertan" Lucía Vegas, madre 


Cuando H.G.V. examinaba las imágenes del libro no imaginó que en la retaguardia aparecería B.B.O... pero lo acepta en la historia... porque entiende que darse en ella le abre un nuevo abanico de posibilidades. Quizá el mundo de B.B.O. pueda abrir el suyo propio. 


 "Estas imágenes rebosan paz, compañerismo, felicidad... todos encajan con todos. Es como el Yin y el Yan en una unión perfecta de armonía, pero sobre todo... ¡felicidad!" Sonia Linares. Madre

Los libros se comparten, se leen, se explican, se miran y se juega con ellos... se genera vida a su alrededor sin necesidad de imponerla... es espontánea. No hay que forzarla... no hay que presionarla ni deshumanizarla. Sólo dejarla brotar. 

"La espontaneidad de los niños y niñas y la ilusión por ver cosas nuevas para ellos,  la facilidad y naturalidad que es para ellos compartir la historia que reflejan los libros que están mirando" Madre de la clase

"La lectura compartida contagia, enriquece, entusiasma, ayuda a crecer... pero sobre todo nos hace más felices" Maru, madre

Para que lo que al principio fue una pequeña reunión alrededor de un libro de tres amigos... se convierta en algo más. Miro a P.J.D. quien ni se quitó el abrigo... pendiente del encuentro del libro y su amigo... está tan absorto que sólo cuando se interpone un segundo en la dirección de su mirada el brazo de G.G.L.G se da cuenta... de que igual que él, les observaba maravillada.

"Érase que se era un aula donde los niños podían ser ellos mismos... y eran felices. 
Ves amor, y dentro del amor, una de las cosas más bonitas, compartir" María del Mar, madre

"Cómo los niños descubren estos libros en la biblioteca. Se sienten cómodos unos con otros y comparten lo que ven, haciéndose partícipes unos de otros. Me llama la atención como P.J.D. se ha integrado tan bien y cómo se siente así de cómodo con sus compañeros" Eloísa, madre


"Se nota el silencio que hay mientras observan los libros, y cómo los van interpretando. A veces solos y otras en grupo. La imagen de P.J.D. y T.P.L. me trasmite la confianza del primero, que le entrega a su amigo "su libro". No lo muestra de lejos. Deja que lo toque, no tiene miedo a que lo rompa, se lo da para que lo disfrute a pleno" Mar, madre. 

P.J.D. había fabricado un libro. Cortando sus páginas, con cuidado de que coincidieran. Sin escatimar en tiempo y esfuerzo, dedicando su talento a cada trazo, esforzándose en contar una historia... cuando lo hubo terminado T.P.L le pregunta por él. 

Lo que sucede es que P.J.D. da su libro, sin miedos. A su amigo. 




Esto sucede en un aula de infantil, con 27 almas.

Ninguna Ley a nivel de comunidad ni a nivel estatal dice que el niño o la niña tiene que pasar el ciclo de Educación Infantil sabiendo leer y escribir ¿por qué presionarlos o crearles ansiedad?


jueves, 7 de noviembre de 2013

El reto

Cuando entré en la sala, y observaba desde cierta distancia el momento, miraba cómo el creciente impulso por sentirse poderoso de I.L., con su juguete, desembocaba en el juego que os presento. 
Me sorprende la sensibilidad con que los niños miran a su compañero y como se dejan embelesar por sus movimientos, precisos y estudiados, seguros y acompasados, con los que demuestra su dominio... con los ojos vendados. 
Es C.M quien tiene la idea, con su lazo, de retar al igual, de buscar su límite (o quizá comprobar que no tiene tal límite) y con cuidado le cubre los ojos con un lazo. Con cuidado, por no faltar al principio de confianza y por cuidar al amigo. Los demás observan. 
Los demás observan y con ello están haciendo mucho. Porque observando también somos parte de la escena, con nuestros gestos y nuestra presencia. Es más importante el reto para I.L., pero también le ayudamos a sentirse arropado. 
Claro... lo logra... como quien se ve vencedor sonríe y muestra su poderío, se escucha algún "Lo hace, lo está haciendo, ostris" y poco a poco se acercan más niños y niñas. Cuando acaba el juego los compañeros no intentan repetirlo, ni siquiera se sienten menos importantes, no luchan por el protagonismo. No. Lo miran sonrientes y relajados. Contentos y orgullosos, alguno quizá con cierta admiración. Porque I.L ha logrado superar la prueba que puso C.M, y eso es motivo de alegría. 

"Un espacio que permite un momento de confianza, reto, juego... entre todos" Cristina, práctica de Grado

"La confianza de I.L. al dejarse tapar los ojos y el apoyo de todos que lo animan y le infunden la confianza para que piense, ¡Puedo hacerlo!, y lo haga" Sonia Linares, madre

"Están todos alrededor, atentos a lo que hace, se puede ver una vez más como confían unos en otros y la complicidad que tienen. Enseñar lo que saben hacer" Eloisa Diánez, madre

"Experimento nuevas sensaciones, aprendo de lo que siento y ellos aprenden de lo que observan. ¿Con quién mejor que con mis compañeros en los cuales confío?" Eva Mª, madre

"El juego espontáneo genera momentos únicos, fomenta la creatividad y el desafío de superarse y compartir. La Complicidad y la confianza en el otro y la oportunidad de ser, ésta única capacidad de asombrarnos" Maru, madre

"Confianza, admiración, seguridad" Lucía, madre

"Confianza y expectativa de saber si mi amigo logrará hacerlo con los ojos tapados. Él se muestra como líder del grupo y se le ve seguro de lograrlo. Cada vez se ven más niños en las fotos, se van sumando. Es como si le dieran ánimo también" Mar, madre


domingo, 6 de octubre de 2013

Un Mejoranito más al que acompañar

Este año, como ya ocurriera en los años pasados, tenemos la suerte de que hay un alma nueva que nos enriquece, un niño que llega de otro colegio, de otro entorno, con otros compañeros y compañeras, otras rutinas, otras perspectivas, con un bagaje en su proyecto de vida que no podemos obviar... Alguien que nos dará grandes momentos, seguro, y con quien compartiremos el tiempo de una forma única y especial... 
Cuando eres una persona adulta, a menudo, cuesta aceptar al nuevo, lo pruebas y evalúas cómo esperando de él algo nuevo (cómo si todo el mundo no tuviera la capacidad de dar algo extraordinario), y con ello a veces minas la confianza del recién llegado. 
A nadie le gusta ser juzgado, preferimos darnos a conocer y mostrarnos tal cuál somos para ocupar nuestro lugar en el  mundo. 
Cuando eres un niño o una niña de 5 años parece que todo esto lo tengas aprendido. No importa de dónde vienes, no importa quién es tu padre, ni dónde trabaja, no importa el color de tu camiseta, de tu piel o tus gustos... sólo importa quién eres. Y con eso que eres, y que no quiero cambiar, sino conocer, te acojo. 
Te acojo en mis juegos y en mis secretos, te dejo que me acompañes en mis mañanas y en mis risas y espero que las hagas tuyas. 
Eso pareció entender S.M.G. quién asumió que P.J.D. necesitaba una amiga, y no tardó en acercarse, sumarlo y ayudarle a formar parte de nuestro mundo... ahora P.J.D. tiene un espacio propio dentro del espacio compartido de la clase, ya con la confianza de mostrarse sin reparos... 
Durante la primera semana de clase hicimos una actividad muy bonita, en la que se nos permitía elegir de entre todas las fotos de la clase aquellas en las que veíamos a nuestros amigos o amigas de la clase, ese día yo me encontraba un poco preocupada por P.J.D, quien sólo había tenido una semana para darse a conocer... Pero como suele ocurrir, los Mejoranitos me demostraron, una vez más, que no debo preocuparme. Él sabía a quién elegir en su actividad y aún sin saber los nombres de la clase empezó ya a hacerse esquema de amistades interno, y por supuesto... él fue elegido por sus compañeros y compañeras... porque una amistad no deja de llamarse amistad sólo porque esté en sus inicios. 


martes, 1 de octubre de 2013

En el espejo

"Cada día llegáis a la escuela como quien desea descubrir algo, vuestras carreras, vuestros juegos, vuestros encuentros están presentes en todos los rincones. Nos regaláis instantes únicos, a menudo irrepetibles, que tienen que ver con todo y cada uno de vosotros..." (Escuela El Martinet, Entramados, Ed: GRAÓ)
Me resulta asombrosamente bello ver cómo se van acostumbrando a la clase nueva los pequeños... cómo lo observan todo desde la curiosidad infantil, se acercan a los nuevos juguetes y se reencuentran con los antiguos.  
Una de las imágenes que mas repitieron en la primera semana de clase fue la de un niño, quizá dos... cerca del espejo, mirando sus propias burlas y gustándose en la imagen que le devolvía el espejo... 
Acercándose de una vez, bailando y moviendo su cuerpo como hace T.P.L frente al espejo, buscando la mirada de su compañero A.D.R, quien observaba curioso los aspavientos del primero. Fue el ímpetu con que T.P.L actuaba con el objeto (y consigo mismo) lo que terminó de convencer a A.D.R a acercarse tímido primero, más atrevido después y observarse, investigarse y probar su propia imagen, valorando sus gestos y teniendo una conversación secreta e íntima consigo mismo, en sus burlas, sus bailes y sus juegos...  

domingo, 26 de mayo de 2013

La sorpresa de la arcilla

Al principio les emociona... luego ven que ensucia, que mancha mucho... las manos se les llenan de arcilla muy rápido. Tras el primer momento de sugestión se abalanzan a crear, a veces no hay nada mas limpio que ensuciarse mucho...
Le sobran estímulos para saber qué hacer... pinchan, tiran, amasan, aplastan, hurgan, se sorprenden... 
La arcilla se pone dura, y con eso consigo que aquello que creé sea para siempre, no desaparece como la plastilina... me preocupo porque aquello que quede tenga que ver con lo que soy y lo que quiero expresar. Dice mucho de mi, hay algo de mi en esta escultura. 
Van a crear libremente lo que quieran, lo que sienten en este momento y van a experimentar la altura, el equilibrio, las creaciones en tres dimensiones. 

Unos lo harán de imprimiendo sobre la escultura su fuerza, otros su delicadeza, algunos ambas cosas. Unos partirán su bloque de arcilla y dibujarán en el espacio una serie de esculturas que conforman un mundo conjunto. Otros preferirán hacer una sola escultura, plana o alta, agujeros con bucles... con zonas curvas o rectas. 
Todos, y ahí está la magia, habrán dejado una huella en el mundo. 

Os regalo algunas fotos de las esculturas mientras secaban.






lunes, 29 de abril de 2013

Contemplación del equilibrio

La búsqueda del equilibrio. El punto, mas o menos exacto, en el que todas las piezas de una composición se mantienen estables. Buscan ese punto, experimentando con las leyes de la física, contemplando todos los pequeños detalles. No se les va a caer. Por muy estrecha que sea la figura, la base... dando igual la inclinación. Porque lo hacen con una paciencia infinita. 
Con una delicadeza sutil, que convierte el momento en un pequeño ritual precioso. Ensayando una y otra vez... hasta que, ahora sí, la figura ha quedado en equilibrio. No les importa la dificultad, solo buscan el reto. ¿Os habéis fijado de que la pieza que soporta los últimos tres pisos de la composición de N.P. está inclinada...?
Lo se... a mi también me fascinó.


Buscando la tranquilidad.

Durante la mañana es común que hayan momentos en los que los peques y pecas necesitan relajarse... 
Cuando volvemos al interior de nuestra aula, tras estar fuera haciendo cualquier actividad. Tras el patio, tras la psicomotricidad, un baile, un juego... esa descarga de energía después precisa de un momento de relajación. 
Me fui dando cuenta poco a poco de que tanto los niños como las niñas durante este momento buscaban el contacto entre ellos... se relajaban más, estaban más tranquilos cuando se tocaban., si se tendían se iban amontonando de dos en dos, como si el suelo no fuera suficiente, necesitando al amigo/a.
El contacto... que bonito y que fácil lo hacen. 
No siempre es así... ni puede serlo, pero en la clase es otra cosa. En clase si. 
Este entorno en el que me siento seguro me da las ganas de relajarme en él. Este es mi lugar. Esas paredes proporcionan la paz y tranquilidad que necesito para echarme en el suelo, sin miedo y quedarme dormida/o... no necesito más que saber dónde estoy. En mi espacio. En mi aula. Con mi otra familia, tan seguro/a. Como me siento en mi propia casa. 


¿A qué no sabéis...

...que nos vamos de excursión?

miércoles, 27 de marzo de 2013

Sumar es juntar

Recuerdo, que para que empezaran a manipular las regletas solo las coloqué en una de las mesas, y fueron acercándose algunos/as de los peques/pecas. A veces es inevitable sonreír un poco al ver como empiezan a manipular este material. Haciendo alturas, al principio... hasta que alguien pregunta, ¿qué es esto?
Y yo, que soy muy trepa, solo les digo... pues el blanco es un uno, como el uno que conocemos. Un uno. Ya está. Y ahí empieza todo... de repente uno dice "Pues el rojo es dos, entonces" y otro propone escribir en una hoja lo que es cada uno, para que no se olvide... Y N.G "Pues el naranja es 10, y es rojo, verde y amarillo..." 
Y sn darse cuenta ya está manipulando las matemáticas, haciendo equivalencias, restando números y sumando... viviendo la numeración de una manera diferente. Les miraba yo absorta, y ellos/as tan concentrados, aprendiendo por de esa forma tan bonita qué hay detrás de las regletas, de esos palitos de colores. Pero si algo es sorprendente es ver cómo J.B. hace un cubo... y no sabe porqué lo hace así... pero empieza a pensar y al rato hace las equivalencias con dos y uno... y se vuelve loca descubriendo que un cubo se hace con ocho unos... 
Y estos pequeños/as, cuando fueron a hacer la lámina de la suma, me pedían las regletas, y hacian sus sumas son esos cubos que no son otra cosa que "el uno", descubriendo que sumar es juntar, solo eso, y que juntar ellos ya saben... no necesitan que nadie les enseñe. 





lunes, 25 de marzo de 2013

Algo que antes no existía...

En el aula suceden muchas cosas que a primera vista son casi imperceptibles, detalles que se escapan y se pierden en la rutina de la mañana... que se van como si no hubieran estado. 
Me gusta pensar que he sabido ver alguno de esos momentos, otros no... por ser demasiado íntimos y formar parte de las conversaciones mas delicadas que se dan entre los peques y pecas. Pero cómo se respetan el trabajo... las creaciones, las acciones... ¡me enamora!
Si soy capaz de hacer partícipes a los que vean esta entrada de esos momentos me sentiré satisfecha, porque son realmente hermosos. 
Cuando uno de los peques o pecas hace algo, que considera suyo, que forma parte de sí mismo es un tesoro que ha salido se los mas profundo de sí mismo, ¿no? A los adultos, que todo nos parece un dibujo, una escultura, un garabato; las cosas que hacen nos pasan a veces desapercibidas. Pero detrás de cada uno de los momentos que el niño o la niña ha vivido creando hay una red de conexiones, sociales, personales que no debemos ignorar. Ellos/as saben ver el esfuerzo de cada uno por crear algo nuevo, algo que no existía hasta que ha tomado forma como pintura, como le ocurre a E.M., quien mientras pintaba en el caballete iba asiendo rodeada por sus compañeros/as, que miraban con profundo respeto lo que ella misma creaba. Casi en silencio... nadie se atrevia a hacer nada, solo observar, absortos, embobados viendo como una de sus amigas creaba algo que no existía. Se susurraban frases como "Eso debe ser un agujero negro" haciendo sus propias interpretaciones de la composición pero sin interrumpir el momento  que E.M. estaba viviendo. El respeto por lo que crea el otro...
A veces se rompe esa barrera y ocurre que en una misma creación se suceden momentos de colaboración... 
¿Quién dicta lo que es tuyo y mío mas que yo y tu mismo? Si me dejas entrar en tu creación, si me dejas pasar esa barrera en la que la confianza se puede palpar, y trabajamos juntos para hacer algo mas bonito, mas hermoso... ¿no es eso una forma de amor? Te dejo estar en mi espacio, que te metas en mi burbuja, porque no me siento incómodo contigo aquí, me gusta que me invadas, aprecio que quieras venir a estar conmigo y que juntos hagamos algo con mas valor. Me siento tan cómodo contigo aquí que no voy a dudar en volver a invitarte. Confío en ti. Porque es como si lo hiciera yo. Amigo. 


miércoles, 13 de marzo de 2013

De luces y sombras...

Los momentos en los que los padres, madres, abuelas... o quién sea, vienen a clase a darnos algo de sí mismos son realmente maravillosos. En la clase tenemos la suerte de contar con personas que se prestan a ayudarnos, nos emocionan y nos dan una nueva visión de las cosas, de la vida. Cuando T.P supo que quería saber mas sobre el teatro de sombras yo sabía que ni Maru, ni Paco, sus padres iban a desaprovechar la oportunidad de sorprendernos (como ya habían hecho antes) ¡yo no me esperaba lo que iban a preparar!
El teatro fue... precioso. La historia contada con amor y desparpajo, la cadencia, la entonación... la alegría. Los niños y niñas miraban atónitos como a solo un metrito se desarrollaba una historia contada en sombras, como las personas que habían venido a visitarnos desaparecían y en su lugar aparecía ese rinoceronte fuerte, esa jirafa tan alta,  ese mono con la cola laaaaarga, ese cocodrilo de enorme boca y esa pequeña oruga que se quedó finalmente con el premio, ¡un melocotón gigante! Quizá tú que lees esto al otro lado de la pantalla de tu ordenador no sabes de lo que hablo, pero podrás sentir el momento si te digo que todos quisieron participar después... que no les bastó con verlo, querían hacerlo, querían ser esos animales. Como es costumbre, para dar las gracias mis pequeños/as siempre atienden al instinto de agarrar a las personas y envolverlas en abrazos, pobre Paco... que desapareció en una montaña de niños y niñas (y que bien que no le importtara, que bien que se dejara)
Lo que no sabía yo es que en esas del amor cuando desatas es difícil volver a dominar... y cuando nos visitó solo un día después la seño Marta en clase recibió otra de abrazos, que la dejaron (literalmente) rendida... 

Estos Mejoranitos... ¡Molinetes!