Al principio les emociona... luego ven que ensucia, que mancha mucho... las manos se les llenan de arcilla muy rápido. Tras el primer momento de sugestión se abalanzan a crear, a veces no hay nada mas limpio que ensuciarse mucho...
Le sobran estímulos para saber qué hacer... pinchan, tiran, amasan, aplastan, hurgan, se sorprenden...

La arcilla se pone dura, y con eso consigo que aquello que creé sea para siempre, no desaparece como la plastilina... me preocupo porque aquello que quede tenga que ver con lo que soy y lo que quiero expresar. Dice mucho de mi, hay algo de mi en esta escultura.
Van a crear libremente lo que quieran, lo que sienten en este momento y van a experimentar la altura, el equilibrio, las creaciones en tres dimensiones.
Todos, y ahí está la magia, habrán dejado una huella en el mundo.
Os regalo algunas fotos de las esculturas mientras secaban.
