Hoy
he tenido un día espléndido, no he podido sentirme mas orgullosa. Y ellos/as…
mi clase ha sido hoy un compendio de buenas intenciones, sin duda alguna, uno
de los mejores días desde que estoy haciendo el Blog.
Todo
parecía desde el principio estar cargado de energías positivas (yo creo que es
el otoño… sin duda esta estación a la que tanto debe la melancolía, los amores
bajo la lluvia, el despropósito y los paraguas, también tiene su puntito de
estación mágica). Ya desde el principio, como decía. Les he dado los buenos
días en un susurro.
S. M, del equipo amarillo, ha llegado tarde, y un grupo de cuatro o cinco
niños al verlo y tras darle los buenos días se han levantado para abrazarlo,
¿no merece esto el calificativo de especial, al menos? Y todavía tenía su
mochila puesta cuando se han desequilibrado y caído al suelo (suerte que llevo
la cámara en el bolsillo y tengo una foto que lo corrobora).
Hoy
era día de exposiciones, y para redondear la primera parte de la mañana las
tres exposiciones han sido espectaculares… sencillamente geniales. ¡Cómo se lo
trabajan en casa!

S. T nos ha detallado el árbol Pohutukawa, con su encanto tan sutil, atendiendo a
las preguntas de sus compañeros y compañeras, no he tenido que intervenir para
nada, solo me he limitado a disfrutar (no me llaméis maestra pasiva por ello…),
con qué dulzura nos decía “sus hojas no se caen, y nacen sus flores en verano…”
La
exposición de la comida maorí, el Hangi, ha sido divertidísima, J. M. A se
lo sabía todo, nos ha preparado un Hangi “delicious” en clase, se ha reído
mucho cuando al terminar sus compañeros y compañeras han vitoreado su nombre.
De él me fascina como ha pausado para decir que tarda… ¡6 horas en cocinarse!
Qué nivel.

Pero
si hoy hemos tenido una reina involuntaria esa ha sido E. Mª.G . A ella le tocó
“historia de las islas”, es un tema difícil en comparación con los demás, pero
desde luego que lo ha salvado… para mi ha hecho una exposición de diez. Al
nivel de las exposiciones de primaria, dando detalles, entonando, como una niña
mayor… increíble. Me ha dejado con la boca abierta. Hasta el punto de que al
acabar no sabía si aplaudirle o comérmela. En estos casos tan puntuales en que
se alcanza la excelencia en un campo determinado me gusta premiar a quien lo
alcanza. La he acompañado a la clase de 5 años y allí ha vuelto a exponer,
ha recibido los aplausos de los niños y niñas mayores y el reconocimiento de la
seño Ana, quién le ha prometido una “medalla especial de súper cerebro”.
¡Bravo!
Para
más inri, cuando he regresado a la clase (que no se había quedado sola… ¿qué
pensabais?) la han recibido con aplausos y un abrazo comunitario. ¡Wow!


Al
rato, hemos hecho un juego en gran grupo sobre el sonido, el ruido y el
silencio. Ha salido a pedir de boca. Estaban atentos y atentas y se reían,
disfrutaban de la mañana. En éstas ha venido la directora, que acostumbra a dar
paseos en sus horas de dirección por el pabellón de infantil, y nos ha
interrumpido el juego (no nos importa, sus visitas son siempre un regalo) y se
ha sugerido que E. Mª. G, que hoy estaba pletórica, volviera a exponer, como la idea
ha sido de sus compañeros y compañeras no me he negado, y María, la directora, ha visto la
exposición encantada. Tan encantada que encantada se ha quedado cuando ha visto
a E. Mª. G desplegar su don de palabra… me hubiera encantado captar la imagen de la
seño María boquiabierta observando a la pequeña de 4 años, yo a estas alturas
ya no podía hacer otra cosa que reírme escuchando como E. Mª.G decía que “en la
isla norte hay que destacar el lago Taupo… que está dentro de una caldera de un
Volcán dormido…” Cuando ha terminado su tercera exposición de la mañana la
directora se la ha llevado en brazos y me ha dicho, “le voy a dar un premio”

Cuando
pocos minutos después han regresado a la clase la pequeña lucía al cuello una medalla
preciosa, dorada, del colegio Mariana Pineda (no se de dónde se la ha sacado
María), todos/as se han quedado fascinados/as. Se levantaban a ver la medalla,
decían cosas como “Wow, es de oro” y yo seguía en mi pompa de día perfecto. Todos y
todas han suspirado cuando han escuchado de los labios de la seño María “tengo
muchos premios más… para quien lo haga así de bien…” sin duda, ahora tienen una
motivación extra, además de los diplomas de Proyecto.
En
mi pompa de día perfecto también ha tenido cabida una sesión de psicomotricidad
dentro de la clase encaminada a la expresión musical, jugábamos con nuestro
cuerpo y nos deshacíamos por el aula, al ritmo de la canción que estamos
acostumbrados a escuchar en estas actividades, el Twist and Shout de los
Beatles. ¡Bailamos como enanitos, bailamos de puntillas! ¡Estatuas por parejas!
¡Bailamos con los brazos!... Que bien me lo he pasado.
Si
hay algo negativo que decir, quizá que una niña y un niño se han ido malitos en
la hora del desayuno, y que dos de mis peques se van con golpes en los labios…
cosas de estar todo el día en clase… los pobres aguantándose el hielo… ¡así me
parecen tan adultos!
Después
del recreo en clase hemos jugado con bloques lógicos todos juntos, cada uno con
su paquetito, y bien. Esto forma parte de lo que tengo pensado en relación a
los resultados de lógica matemática que han flojeado un poco.
Para
cuando hemos terminado de jugar hemos preparado el regalito para celebrar mañana
el cumpleaños de C. F… ¡mañana también promete ser un gran día! Hemos escrito
su nombre y le hemos hecho un dibujo que mañana se llevará de cada uno en una
carpetita. ¡Le va a encantar!
También
he terminado hoy el Libro de los Nombres, que es un proyectillo que ya nos va a
acompañar hasta final de curso para aprender los nombres de cada uno y de los
compis, apellidos incluidos.
En
fin… hoy me he pegado el gustazo gracias a mi clase, ¡qué regalo!
Hasta pronto... y molinetes