sábado, 24 de mayo de 2014

Sólo cabe ser feliz

Nos pareció una propuesta muy interesante invitar a los padres y madres a pasar una jornada en la nieve... Fue Adri, mi compañero, quien empezó a buscar alternativas, quien organizó con empeño los autobuses y más tarde, allí en la nieve, quien más veces se tiró loma abajo como un niño. Fue bonito ver su entrega con la actividad y su disfrute...
No vamos a engañar a nadie, hubo una parte de la jornada en la que pensamos que no conseguiríamos llegar a ningún lado. Después de los momentos de nervios al subir al autobús, del largo camino hasta llegar a Granada y de tantas emociones que se habían puesto en juego en aquella actividad de fin de semana... ahora parecía a sólo unos minutos de llegar a nuestro destino que nos tendríamos que dar media vuelta. No podíamos subir por aquí... no podíamos subir por allá... ¡a veces las prohibiciones son tan absurdas! 
"Probemos" Al menos eso... probar en un lugar, a ver si las ganas nos empujan lo suficiente. "Pero el autobús no sube... tendréis que ir andando y después ya nos encontraremos en este punto" Vaaaaale... no nos vendrá mal caminar la loma. 
Y llegamos, a una zona de nieve empinada, abarrotada por gente y con algunas zonas un poco  peligrosas... T.P. Miraba a su alrededor buscando la mejor zona por la que deslizarse. Al fondo una alambrada que protegía un edificio desconocido... algo no estaba en su lugar, no del todo. 

Pero no hay nada más maravilloso que el empuje de los niños y niñas, y al final no importa el lugar, sino con quién y cómo. ¡Claro que se lo estaban pasando bien! Pero no era lo que prometimos, no había una gran bajada en la que derrapar, no había nieve con la que hacer grandes muñecos ni que tirarnos... ¡no era como habíamos soñado! Y los sueños son tan importantes...
A muchos parecía no importarle demasiado... recuerdo a T.P.L con su pala bajando y como poco a poco se fue dando cuenta de que la pala no era para él, quizá sea más importante sentir el frío en el las posaderas (probablemente mojadas) que sentir la pala, ¿para qué? A algunos le salía muy bien lo de la pala... pero es que a él no, a él se le daba mejor al natural, la nieve y sus ganas, sin artificios por medio. Parecía que era costoso, más lento quizá... Pero sólo lo parecía, porque su cara decía la verdad "Aquello era fantástico y el sitio no importa,  sino quién y cómo" Para él era la primera vez en la nieve, ¿acaso no es eso más importante que ninguna otra cosa que os pueda expresar?
Pero aquel no era el lugar. 
No lo era.
No con el que habíamos soñado. 
¿Dónde está la gran loma desde la que deslizarse?
¿Dónde las montañas de nieve con las que hacer grandes muñecos de nieve?
Pues detrás del edificio desconocido, y es que sin darnos cuenta habíamos perdido en el lugar donde nos encontrábamos a algunos exploradores que buscaron ese lugar, y como salvadores que aparecen al final de una película vinieron a explicarnos "sólo tenéis que bordear el edificio, nosotros estamos allí y ese lugar si que es grande, y tiene una bajada espectacular, hay más nieve y espacio, y podemos hacer más cosas... allí estaremos mejor" Y en esas de vuelta al camino. Bordear el edificio desconocido, ¿os he dicho que era gris?

Y llegamos. El lugar con el que habíamos soñado... grandes cantidades de nieve, una enorme loma blanca desde la que deslizarnos. Un lugar donde poder estar libre y tranquilo, jugar y correr. Hacer muñecos de nieve, hacer ángeles de nieve y tirarnos nieve... tocarla y sentir el frío el placer. Compartir con cada persona lo hermoso de un día en compañía de quienes te quieren. Tu familia, tus amigos, tus compañeros. 
Me pareció revelador un momento, en el que encontré  a M.H. jugando con la nieve, envolviéndose la mano, dejando que se derritiera poco a poco, atento y cuidadoso, como si quisiera ver cada copo deshacerse y convertirse en un líquido transparente. 
Me emocionó ver a las madres y padres compartiendo con los niños y niñas cada momento. Me gustó a mi... pero las caras de la gente a mi alrededor decían algo más. Hablaban de amor. De amor al compartir, al enseñar, al disfrutar, a la alegría, a la complicidad... de amor por lo que estaba sucediendo. De amor por convivir. Y en esas... sólo cabe ser feliz. 

QUIERO PEDIR PERDÓN, PORQUE TENÍA INFINIDAD DE FOTOS... PERO LAS COSAS DE LA TECNOLOGÍA... LAS PERDÍ CASI TODAS EN UN DESCUIDO IMPERDONABLE, y aún siendo imperdonable, os pido perdón. 
  





lunes, 10 de marzo de 2014

¡Me como la luz!

[…] lo que le interesa es tener experiencias interesantes y probar algo nuevo […] Rebeca Wild, Etapas del Desarrollo.

En el aula hay dos puertas, ambas son puertas normales, como lo son las del resto de la escuela. Todas las puertas dan acceso a un lugar, a un entorno lleno de vida y de energía que despierta cada mañana con la llegada de las criaturas y duerme con la caída de la tarde, cuando se van las últimas personas de nuestra escuela.
Todas las puertas son iguales, azules. Enmarcadas en los quicios de madera y con un pomo metálico y frío. Con un ojo de buey a una altura de un metro sesenta más o menos, inalcanzable para los peques y pecas que quieran mirar y curiosear a otras clases cuando se encuentran cerradas.
Nuestra clase tiene una cosa especial. Bueno, tiene muchas.  Pero hay una que cada mañana nos sorprende porque despliega la magia de la luz atravesando esa puerta que es igual que las demás.
A primera hora de la mañana, cuando se llena de vida el aula y las criaturas dan la bienvenida a un nuevo día y al resto de compañeros y compañeras, como un halo de esperanza entra por nuestra puerta un tubo de luz que se encuadra perfectamente, como creado por el mejor artista, desde el ojo de buey hasta el espejo que le espera en la pared opuesta, dibujando una diagonal que hace que fluyan y converjan nuevas formas de ver el mundo cuando es tocada por los niños y niñas. Ahí la luz es más clara, también porque la hacen así esta gente pequeña.
Para disfrutar de verdad de esta luz me he percatado de que es esencial procurar entorpecer la luz… crear sombras con las manos con la cara… saltar para intentar coger cada rayo que nos regala el sol. Incluso intentar comer las motas de polvo, que de otro modo, son imperceptibles.

“Isa, me como la luz… ¡me como la luz!” grita T.P.L. Porque se la está comiendo… como se come la vida cada minuto… y lo ve… ve esos puntitos que vuelan en la luz… y que si están ahí, existen, y como tales se los puede comer.
En el ritual de disfrute de la luz pueden pasar muchas otras cosas. Puede pasar que te des cuenta de que la luz cambia lo que ves con solo tomar contacto… como el color de tu piel. “Es rojo… mi mano es rojo” Concluye J.B.B.  Ha puesto una y otra vez su mano sobre el ojo de buey… una y otra vez, miraba fijamente el cambio del color de su mano, como en los bordes se iluminaba su piel y como se volvía translúcida… roja. “Si pasa la luz se pone rojo” Y mira su mano sorprendida… una última vez, antes de que pasen los veinte minutos mágicos en los que el sol nos regala este rayo de luz.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Para que lo disfrute a pleno

"La lectura que podría ser una actividad obligatoria y competitiva, pasa a convertirse en una actividad de compañerismo y colaboración. Cuando una compañera le lee a otro amigo o mientras uno lee, otro se relaja a su lado. O hay niños que llegan más allá, cuando P. J. D, crea su propio libro, lo ofrece y lo regala a la clase para compartirlo con todos. Estas son las consecuencias de dejar que cada uno se acerque a la lectura a su ritmo, cuando le interesa. Aprendiendo a leer sin obligaciones" Cristina, práctica universitaria


Un entorno de lectura peculiar. Una imagen que puede sugerirnos el momento que viven los pequeños... unos a penas han tenido tiempo de llegar del todo y se acercan a la Biblioteca, observan y cogen los libros... los leen. Cómodos, algunos en el césped, otros en los bancos... el ambiente es tan calmo que A.D.R puede tenderse y relajarse un rato, respirar el momento de tranquilidad un instante. 


La Biblioteca es el entorno perfecto para que las relaciones del niño y la niña con los libros y el mundo de la lectura y la escritura se hagan cada vez mas estrechas. Es muy bello  mirar a los pequeños explicarse libros y atender al igual. Con respeto y cuidado, muy atentos y sin prisas. Esto ocurre cuando hay un espacio de tiempo en el que puedan estar así. L.F. le explica a N.P la historia que entiende, a cambio sólo de la confianza de N.P a ella, confianza en que lo que explica lo hace desde dentro y es sincero. 

"Niños de 5 años con el comportamiento que los adultos deberíamos tener. Compañeros generosos, pacientes y con muchas ganas de compartir y de aprender. Puros, inocentes... y bien guiados" Eva Mata, madre 




 A veces el momento se vuelve íntimo y personal... y en un aula con 25 criaturas más... todo desaparece y sólo queda la pequeña o el pequeño... y la historia que despierta el libro. La concentración, la atención puesta en las imágenes, las letras... Un libro no deja de ser todo lo que queramos que sea, y por un momento se abstraen a... a no se dónde. Soy incapaz de decir dónde... sólo ellos lo saben. 



Y si llega un compañero o una compañera y rompe ese momento de magia... lejos de sentirse importunados, muchos de los pequeños acercan la historia al otro... ofrecen su experiencia y se desdibujan con ella, creando algo conjunto. 


"Compañerismo, cordialidad, placer en el ambiente relajado... ternura. Hay imágenes que me evocan una sonrisa por la ternura que me despiertan" Lucía Vegas, madre 


Cuando H.G.V. examinaba las imágenes del libro no imaginó que en la retaguardia aparecería B.B.O... pero lo acepta en la historia... porque entiende que darse en ella le abre un nuevo abanico de posibilidades. Quizá el mundo de B.B.O. pueda abrir el suyo propio. 


 "Estas imágenes rebosan paz, compañerismo, felicidad... todos encajan con todos. Es como el Yin y el Yan en una unión perfecta de armonía, pero sobre todo... ¡felicidad!" Sonia Linares. Madre

Los libros se comparten, se leen, se explican, se miran y se juega con ellos... se genera vida a su alrededor sin necesidad de imponerla... es espontánea. No hay que forzarla... no hay que presionarla ni deshumanizarla. Sólo dejarla brotar. 

"La espontaneidad de los niños y niñas y la ilusión por ver cosas nuevas para ellos,  la facilidad y naturalidad que es para ellos compartir la historia que reflejan los libros que están mirando" Madre de la clase

"La lectura compartida contagia, enriquece, entusiasma, ayuda a crecer... pero sobre todo nos hace más felices" Maru, madre

Para que lo que al principio fue una pequeña reunión alrededor de un libro de tres amigos... se convierta en algo más. Miro a P.J.D. quien ni se quitó el abrigo... pendiente del encuentro del libro y su amigo... está tan absorto que sólo cuando se interpone un segundo en la dirección de su mirada el brazo de G.G.L.G se da cuenta... de que igual que él, les observaba maravillada.

"Érase que se era un aula donde los niños podían ser ellos mismos... y eran felices. 
Ves amor, y dentro del amor, una de las cosas más bonitas, compartir" María del Mar, madre

"Cómo los niños descubren estos libros en la biblioteca. Se sienten cómodos unos con otros y comparten lo que ven, haciéndose partícipes unos de otros. Me llama la atención como P.J.D. se ha integrado tan bien y cómo se siente así de cómodo con sus compañeros" Eloísa, madre


"Se nota el silencio que hay mientras observan los libros, y cómo los van interpretando. A veces solos y otras en grupo. La imagen de P.J.D. y T.P.L. me trasmite la confianza del primero, que le entrega a su amigo "su libro". No lo muestra de lejos. Deja que lo toque, no tiene miedo a que lo rompa, se lo da para que lo disfrute a pleno" Mar, madre. 

P.J.D. había fabricado un libro. Cortando sus páginas, con cuidado de que coincidieran. Sin escatimar en tiempo y esfuerzo, dedicando su talento a cada trazo, esforzándose en contar una historia... cuando lo hubo terminado T.P.L le pregunta por él. 

Lo que sucede es que P.J.D. da su libro, sin miedos. A su amigo. 




Esto sucede en un aula de infantil, con 27 almas.

Ninguna Ley a nivel de comunidad ni a nivel estatal dice que el niño o la niña tiene que pasar el ciclo de Educación Infantil sabiendo leer y escribir ¿por qué presionarlos o crearles ansiedad?


jueves, 7 de noviembre de 2013

El reto

Cuando entré en la sala, y observaba desde cierta distancia el momento, miraba cómo el creciente impulso por sentirse poderoso de I.L., con su juguete, desembocaba en el juego que os presento. 
Me sorprende la sensibilidad con que los niños miran a su compañero y como se dejan embelesar por sus movimientos, precisos y estudiados, seguros y acompasados, con los que demuestra su dominio... con los ojos vendados. 
Es C.M quien tiene la idea, con su lazo, de retar al igual, de buscar su límite (o quizá comprobar que no tiene tal límite) y con cuidado le cubre los ojos con un lazo. Con cuidado, por no faltar al principio de confianza y por cuidar al amigo. Los demás observan. 
Los demás observan y con ello están haciendo mucho. Porque observando también somos parte de la escena, con nuestros gestos y nuestra presencia. Es más importante el reto para I.L., pero también le ayudamos a sentirse arropado. 
Claro... lo logra... como quien se ve vencedor sonríe y muestra su poderío, se escucha algún "Lo hace, lo está haciendo, ostris" y poco a poco se acercan más niños y niñas. Cuando acaba el juego los compañeros no intentan repetirlo, ni siquiera se sienten menos importantes, no luchan por el protagonismo. No. Lo miran sonrientes y relajados. Contentos y orgullosos, alguno quizá con cierta admiración. Porque I.L ha logrado superar la prueba que puso C.M, y eso es motivo de alegría. 

"Un espacio que permite un momento de confianza, reto, juego... entre todos" Cristina, práctica de Grado

"La confianza de I.L. al dejarse tapar los ojos y el apoyo de todos que lo animan y le infunden la confianza para que piense, ¡Puedo hacerlo!, y lo haga" Sonia Linares, madre

"Están todos alrededor, atentos a lo que hace, se puede ver una vez más como confían unos en otros y la complicidad que tienen. Enseñar lo que saben hacer" Eloisa Diánez, madre

"Experimento nuevas sensaciones, aprendo de lo que siento y ellos aprenden de lo que observan. ¿Con quién mejor que con mis compañeros en los cuales confío?" Eva Mª, madre

"El juego espontáneo genera momentos únicos, fomenta la creatividad y el desafío de superarse y compartir. La Complicidad y la confianza en el otro y la oportunidad de ser, ésta única capacidad de asombrarnos" Maru, madre

"Confianza, admiración, seguridad" Lucía, madre

"Confianza y expectativa de saber si mi amigo logrará hacerlo con los ojos tapados. Él se muestra como líder del grupo y se le ve seguro de lograrlo. Cada vez se ven más niños en las fotos, se van sumando. Es como si le dieran ánimo también" Mar, madre


domingo, 6 de octubre de 2013

Un Mejoranito más al que acompañar

Este año, como ya ocurriera en los años pasados, tenemos la suerte de que hay un alma nueva que nos enriquece, un niño que llega de otro colegio, de otro entorno, con otros compañeros y compañeras, otras rutinas, otras perspectivas, con un bagaje en su proyecto de vida que no podemos obviar... Alguien que nos dará grandes momentos, seguro, y con quien compartiremos el tiempo de una forma única y especial... 
Cuando eres una persona adulta, a menudo, cuesta aceptar al nuevo, lo pruebas y evalúas cómo esperando de él algo nuevo (cómo si todo el mundo no tuviera la capacidad de dar algo extraordinario), y con ello a veces minas la confianza del recién llegado. 
A nadie le gusta ser juzgado, preferimos darnos a conocer y mostrarnos tal cuál somos para ocupar nuestro lugar en el  mundo. 
Cuando eres un niño o una niña de 5 años parece que todo esto lo tengas aprendido. No importa de dónde vienes, no importa quién es tu padre, ni dónde trabaja, no importa el color de tu camiseta, de tu piel o tus gustos... sólo importa quién eres. Y con eso que eres, y que no quiero cambiar, sino conocer, te acojo. 
Te acojo en mis juegos y en mis secretos, te dejo que me acompañes en mis mañanas y en mis risas y espero que las hagas tuyas. 
Eso pareció entender S.M.G. quién asumió que P.J.D. necesitaba una amiga, y no tardó en acercarse, sumarlo y ayudarle a formar parte de nuestro mundo... ahora P.J.D. tiene un espacio propio dentro del espacio compartido de la clase, ya con la confianza de mostrarse sin reparos... 
Durante la primera semana de clase hicimos una actividad muy bonita, en la que se nos permitía elegir de entre todas las fotos de la clase aquellas en las que veíamos a nuestros amigos o amigas de la clase, ese día yo me encontraba un poco preocupada por P.J.D, quien sólo había tenido una semana para darse a conocer... Pero como suele ocurrir, los Mejoranitos me demostraron, una vez más, que no debo preocuparme. Él sabía a quién elegir en su actividad y aún sin saber los nombres de la clase empezó ya a hacerse esquema de amistades interno, y por supuesto... él fue elegido por sus compañeros y compañeras... porque una amistad no deja de llamarse amistad sólo porque esté en sus inicios. 


martes, 1 de octubre de 2013

En el espejo

"Cada día llegáis a la escuela como quien desea descubrir algo, vuestras carreras, vuestros juegos, vuestros encuentros están presentes en todos los rincones. Nos regaláis instantes únicos, a menudo irrepetibles, que tienen que ver con todo y cada uno de vosotros..." (Escuela El Martinet, Entramados, Ed: GRAÓ)
Me resulta asombrosamente bello ver cómo se van acostumbrando a la clase nueva los pequeños... cómo lo observan todo desde la curiosidad infantil, se acercan a los nuevos juguetes y se reencuentran con los antiguos.  
Una de las imágenes que mas repitieron en la primera semana de clase fue la de un niño, quizá dos... cerca del espejo, mirando sus propias burlas y gustándose en la imagen que le devolvía el espejo... 
Acercándose de una vez, bailando y moviendo su cuerpo como hace T.P.L frente al espejo, buscando la mirada de su compañero A.D.R, quien observaba curioso los aspavientos del primero. Fue el ímpetu con que T.P.L actuaba con el objeto (y consigo mismo) lo que terminó de convencer a A.D.R a acercarse tímido primero, más atrevido después y observarse, investigarse y probar su propia imagen, valorando sus gestos y teniendo una conversación secreta e íntima consigo mismo, en sus burlas, sus bailes y sus juegos...  

domingo, 26 de mayo de 2013

La sorpresa de la arcilla

Al principio les emociona... luego ven que ensucia, que mancha mucho... las manos se les llenan de arcilla muy rápido. Tras el primer momento de sugestión se abalanzan a crear, a veces no hay nada mas limpio que ensuciarse mucho...
Le sobran estímulos para saber qué hacer... pinchan, tiran, amasan, aplastan, hurgan, se sorprenden... 
La arcilla se pone dura, y con eso consigo que aquello que creé sea para siempre, no desaparece como la plastilina... me preocupo porque aquello que quede tenga que ver con lo que soy y lo que quiero expresar. Dice mucho de mi, hay algo de mi en esta escultura. 
Van a crear libremente lo que quieran, lo que sienten en este momento y van a experimentar la altura, el equilibrio, las creaciones en tres dimensiones. 

Unos lo harán de imprimiendo sobre la escultura su fuerza, otros su delicadeza, algunos ambas cosas. Unos partirán su bloque de arcilla y dibujarán en el espacio una serie de esculturas que conforman un mundo conjunto. Otros preferirán hacer una sola escultura, plana o alta, agujeros con bucles... con zonas curvas o rectas. 
Todos, y ahí está la magia, habrán dejado una huella en el mundo. 

Os regalo algunas fotos de las esculturas mientras secaban.